Y aunque él no se de cuenta y no sospeche nada, le tienes en un examen continuo.
Quieres conocer sus habilidades para hacerte feliz. Necesitas saber cómo reacciona en según que situaciones. Y gracias a estas pruebas involuntarias en la que se encuentra sometido, te das cuenta que no confía en ti.
Que puede que quiera controlarte demasiado, sin poder hablar con nadie más que no sea él. Que las cosas no son tan distintas al pasado. Sientes que la bordería y las malas costumbres abundan en vuestras conversaciones.
Cada frase, cada icono, cada foto, cada detalle.. es una pregunta de este supuesto examen. Y es entonces cuando te paras a pensar y ves que está fallando demasiado. Te da miedo que NO sea capaz de APROBAR.
De momento puedes seguir con esto, pero cada vez que falla, te baja un punto de ánimo a ti.
Solo esperas que las cosas cambien y que estudie un poco más para la siguiente pregunta.
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