Son muchos meses los perdidos. Muchas sonrisas borradas y eliminadas por las lágrimas.
Eres como una máscara, tienes dos facetas: la de cariñoso y la de cabronazo. No me daba cuenta de tu segunda faceta hasta que me la enseñaste por todo lo alto.
Y ¿sabes? Al menos ahora sé como eres de verdad. Y sé que todos, o casi todos, sois así.
Gracias a este dolor que tengo en el pecho he conseguido aprender que no debo confiar en nadie, solo en mí misma, y lo mínimo.
Por qué si algo he aprendido de ti, es que las personas te la clavan cuando no miras. Y gracias a eso, no dejaré de mirar nunca.
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